Las celebraciones de fin de año como la Quema
del Diablo, la Navidad y el Año Nuevo son escenarios en donde tradicionalmente las
personas celebran creando fogatas y utilizando pirotecnia. Sin embargo, la exposición a
chispas, objetos explosivos, humo y calor aumenta la posibilidad de sufrir una lesión ocular.
Aunque estas prácticas forman parte de la alegría de esta temporada, pueden causar daños
irreversibles en los ojos, si no se toman las medidas de prevención adecuadas, según
expertos en salud visual.
Existen diversas lesiones oculares causadas por la pirotecnia y las fogatas. Algunas de las
más comunes son irritación, quemaduras y heridas por impacto. En casos más severos,
pueden ocurrir desprendimientos de retina, perforaciones del globo ocular y hasta la pérdida
permanente de la visión. “Estas lesiones no solo afectan a quienes manipulan los fuegos
artificiales, sino también a los espectadores que estén cercanos, especialmente niños y
adolescentes”, advirtió la Dra. Aída Monzón, especialista de Visualiza.
Una lesión ocular puede empeorar rápidamente si no se atiende de forma oportuna. La Dra.
Monzón explica que incluso cuando el daño parece mínimo, como la entrada de una chispa
o partículas de humo, se debe evitar frotar los ojos y buscar atención oftalmológica
inmediata. Aplicar remedios caseros puede hacer que la lesión se vuelva peor, agregó la
doctora.
Las principales sugerencias de la Dra. Monzón al manipular fuegos artificiales y fogatas son:
evitar que los niños manipulen estos objetos y supervisarlos de cerca en todo momento,
mantener la distancia, controlar el tamaño de los fuegos, utilizar lentes de protección, tener
extinguidores en un lugar cercano, no encender pirotecnia casera y acudir de inmediato a
un especialista al sufrir cualquier tipo de lesión.
Además de los riesgos por estas celebraciones, la Dra. Monzón comentó que el cierre del
año es un buen momento para realizar un examen oftalmológico preventivo. La exposición a
sustancias irritantes como polvo y humo pueden empeorar condiciones previas como
alergias, sequedad del ojo o conjuntivitis. “Realizar un control anual permite detectar
enfermedades oculares de forma temprana. Esto permite que se pueda iniciar tratamientos
a tiempo y evitar complicaciones en el futuro”, recomendó.
La Dra. Monzón enfatizó que las celebraciones de fin de año pueden disfrutarse de forma
segura, si se adopta una cultura de prevención. “Cuidar nuestros ojos es cuidar nuestra
independencia y calidad de vida. Prevenir la ceguera es nuestra misión”, concluyó.
