México se prepara para una nueva era fiscal


Desde enero de este año, una factura timbrada ya no basta para demostrar que una venta

ocurrió. La reforma al Código Fiscal de la Federación (CFF), publicada en el Diario Oficial de

la Federación el 7 de noviembre de 2025, agregó al artículo 29-A una fracción IX, según la

cual todo comprobante fiscal digital por internet (CFDI) debe amparar operaciones

existentes, verdaderas o actos jurídicos reales. De lo contrario, se considera falso para

efectos del Código.

El Paquete Económico 2027, entregado al Congreso el 8 de septiembre, no propone

impuestos nuevos ni cambios a esa regla. Aun así, la Secretaría de Hacienda y Crédito

Público (SHCP) prevé una recaudación tributaria de 15.9% del producto interno bruto (PIB),

un máximo histórico. La atribuye a una gestión más eficiente, a un mayor cumplimiento y al

combate a la evasión, la elusión y las operaciones simuladas.

Para José Luis García Leyva Vela, Director General de Cumpy, este escenario plantea una

decisión estratégica para la dirección de cualquier empresa: "La proyección de recaudación

sin impuestos nuevos confirma que la vigilancia digital es hoy el estándar. Si la autoridad ya

utiliza tecnología e inteligencia artificial para auditar las operaciones diarias y los

empresarios ya cargan con esa responsabilidad fiscal, la clave está en cómo responder: si

de forma manual o de la manera más óptima posible. Se trata de aprovechar ese mismo

cumplimiento para automatizar tareas, optimizar el trabajo de tu equipo e ir integrando toda

la documentación mientras operas, en tiempo real."

Para las pequeñas y medianas empresas, este panorama supone más una oportunidad que

una amenaza. Las reglas sobre comprobantes fiscales que regirán en 2027 son las mismas

que se aplicaron este año, de modo que el cierre de 2026 ofrece la posibilidad de atender lo

esencial: la capacidad de demostrar, con documentos, que lo que se factura y se deduce

ocurrió de verdad. “Este escenario plantea una decisión estratégica para la dirección de

cualquier empresa”, añade José Luis García Leyva Vela.

Tres meses para poner en orden la materialidad digital

El último trimestre del año da margen suficiente para atender la materialidad digital,

entendida como la capacidad de demostrar, con evidencia electrónica verificable, que una

transacción ocurrió en la realidad y no solo en el papel. Esa evidencia descansa en cuatro

piezas que se deben corresponder entre sí:

● El acuerdo que dio origen al trato: contrato, cotización aceptada u orden de compra.

● El CFDI que lo describe.

● El pago que lo liquidó.


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● La prueba de que el bien se entregó o el servicio se prestó.

La tarea inmediata es revisar que las compras y ventas de mayor monto del año reúnan las

cuatro piezas, con especial atención a los contratos ya que, la Segunda Sala de la Suprema

Corte de Justicia de la Nación estableció en la jurisprudencia 2a./J. 161/2019 que los

documentos privados deben tener fecha cierta para surtir efectos ante la autoridad fiscal.

Ese ejercicio se completa con la trazabilidad, es decir, con la capacidad de conectar de

principio a fin cada salida de banco con su respectiva factura y su comprobante de entrega.

A la par de este seguimiento, resulta indispensable adoptar un filtro preventivo de

proveedores: consultar de forma recurrente los listados del artículo 69 y 69-B del CFF para

verificar que las empresas con las que se opera no hayan sido señaladas por el Servicio de

Administración Tributaria (SAT).

A lo anterior conviene sumar dos hábitos: conciliar cada mes los estados de cuenta con las

facturas, para detectar a tiempo cualquier diferencia y repartir por escrito las

responsabilidades de autorizar los pagos, ejecutarlos y resguardar la documentación. Las

empresas con adeudos de 2024 o anteriores pueden, además, valorar con su contador el

Programa de Regularización Fiscal 2026, cuya solicitud para créditos ya determinados

vence el 31 de octubre.

Hacia un 2027 trazable

Sostener estas tareas a lo largo del año, en todas las compras y ventas, exige una disciplina

administrativa difícil de mantener con procesos manuales y equipos reducidos, sin embargo,

esa es la realidad de la mayoría de las empresas del país. Según los Censos Económicos

2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 998 de cada mil unidades

económicas del sector privado son micro, pequeñas o medianas, y en 2023 apenas una

cuarta parte del total usó internet en su actividad.

El próximo año la exigencia no se hará más laxa, al contrario, pues, además de mantener la

regla sobre los comprobantes, el paquete propone que los anticipos por servicios y

arrendamientos solo puedan deducirse en el ejercicio en que se presten. Con ello, la prueba

de entrega pasaría de respaldo a condición de la deducción. Si bien, la iniciativa aún debe

pasar por el Congreso, la dirección es bastante clara: pesará cada vez más la capacidad de

documentar lo que se hace y de saber con quién se hace.

Por eso, la pregunta de fondo es cómo integrar la evidencia al trabajo diario, de modo que

los documentos se generan cuando ocurre la transacción y no cuando alguien los solicita.

Las empresas que lo logren recorrerán 2027 con la tranquilidad de poder acreditar cada

peso que entra y sale de sus cuentas.

Un primer paso para lograr esto puede ser observar cómo se conforma en la práctica un

expediente de materialidad digital. Con ese fin, Cumpy pone a disposición en

www.cumpy.mx una demostración con datos de ejemplo, sin costo y sin necesidad de

registro. Su tecnología se desarrolló y perfeccionó a lo largo de una década para grandes

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