La inteligencia artificial (IA) se consolida como una de las herramientas más prometedoras para redefinir
la salud preventiva a nivel global. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, identificar
patrones complejos y generar alertas tempranas está permitiendo un cambio profundo: dejar atrás un
sistema que actúa cuando la enfermedad ya se manifiesta, para avanzar hacia uno que busca prevenirla
antes de que aparezca.
Una de las aplicaciones más potentes de la IA en este ámbito es el análisis de imágenes médicas.
Algoritmos especializados ya son capaces de revisar radiografías, resonancias magnéticas o
mamografías, detectando anomalías sutiles que podrían pasar inadvertidas al ojo humano, acelerando
los diagnósticos y aumentando las probabilidades de tratamientos exitosos. A esto se suma la predicción
de riesgos, donde la IA analiza historiales clínicos, biomarcadores y hábitos de vida para identificar a
personas con mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, permitiendo intervenciones
preventivas tempranas.
Otro avance clave es el monitoreo remoto de la salud. Gracias a tecnologías conectadas, hoy es posible
dar seguimiento continuo a signos vitales desde el hogar, anticipando cambios críticos antes de que se
conviertan en emergencias médicas. Este enfoque no solo mejora la calidad de vida de los pacientes,
sino que también optimiza los recursos de los sistemas de salud.
La IA llega a las personas: del entretenimiento a los wearables
La salud preventiva impulsada por IA ya no está confinada a hospitales o laboratorios. Cada vez más,
estas capacidades se integran en tecnologías de uso cotidiano. Un ejemplo es The Mind Guardian, un
videojuego desarrollado con IA que permite evaluar funciones cognitivas en adultos mayores y detectar
señales tempranas de deterioro cognitivo. Asimismo, durante CES 2026 se presentaron soluciones que
utilizan datos de smartphones y dispositivos wearables para monitorear cambios cognitivos y apoyar la
detección temprana de posibles afecciones cerebrales.
En el ámbito de la salud cardiovascular, las próximas funciones basadas en IA en dispositivos wearables
buscan identificar señales iniciales de disfunción cardíaca, una condición que suele pasar desapercibida
hasta etapas avanzadas, permitiendo actuar antes de que se convierta en un problema grave.
Además de los avances en inteligencia artificial aplicados al cuidado de la salud, la tecnología de
consumo ya está poniendo estas capacidades directamente en manos de las personas a través de
dispositivos cotidianos como los Galaxy Watch8 de Samsung y los smartphones Galaxy. La serie Galaxy
Watch8, equipada con un BioActive Sensor avanzado, ofrece una amplia gama de funciones de salud y
bienestar que ayudan a monitorear el cuerpo día a día: desde seguimiento de sueño profundo y
orientación para mejorar el descanso, monitoreo de la salud cardiovascular, alertas de ritmo irregular
mediante ECG en la muñeca, hasta herramientas innovadoras como el Índice de Antioxidantes, que mide
los niveles de carotenoides en segundos para fomentar decisiones alimentarias más saludables. Estas
métricas, accesibles a través de la app Samsung Health, permiten a los usuarios crear hábitos más
saludables con información accionable y motivacional al alcance de su muñeca, integrando salud
preventiva con la vida diaria
Es muy probable que Samsung de a conocer las últimas innovaciones en cuanto a IA y salud preventiva
en su venidero evento Galaxy Unpacked, que se celebrará a finales de este mes de febrero en
California.
Acceso, personalización y confianza
Más allá de sus capacidades técnicas, la IA también está redefiniendo el acceso a la salud preventiva.
Iniciativas globales ya utilizan aplicaciones móviles basadas en IA para llevar cribados médicos a
comunidades con acceso limitado a especialistas, como la detección temprana de retinopatía diabética
mediante el análisis de imágenes de retina.
No obstante, el éxito de esta transformación depende de un equilibrio fundamental entre innovación y
confianza. La adopción responsable de la IA exige transparencia sobre el uso de datos, altos estándares
de seguridad y un compromiso claro con la privacidad de las personas.
Un futuro de salud más inteligente
A medida que la inteligencia artificial continúa evolucionando, la salud preventiva será cada vez más
predictiva, personalizada y accesible. Lo que hoy parecen avances tecnológicos aislados, mañana
formarán parte de rutinas diarias que ayudarán a millones de personas a vivir mejor y por más tiempo.
La revolución de la salud preventiva ya está en marcha, y la inteligencia artificial se posiciona en el
centro de este cambio, transformando cada dato en una oportunidad para anticipar, prevenir y cuidar la
salud de forma más inteligente.
